Paso 1
Calienta una sartén de fondo grueso (hierro fundido es ideal) a fuego alto. Añade 1 cucharada de aceite. Agrega la cebolla, salpimienta y cocina 1–2 minutos hasta que esté suave y translúcida.
Paso 2
Añade el ajo, el jengibre y la parte blanca de la cebolleta. Sofríe hasta que desprendan aroma. Luego agrega el pollo y las verduras. Cocina unos 2 minutos hasta que se doren ligeramente. Transfiere todo a un bol grande. Devuelve la sartén al fuego (no hace falta lavarla).
Paso 3
Añade 2 cucharadas más de aceite. Vierte los huevos batidos, salpimienta. Revuelve constantemente con una espátula hasta que los huevos estén cuajados pero aún ligeramente húmedos. Añade los huevos al bol con el pollo y las verduras. Devuelve la sartén al fuego nuevamente.
Paso 4
Añade el aceite restante. Agrega el arroz, deshaciendo cualquier grumo. Revuelve para que cada grano se impregne de aceite, luego salpimienta. Deja el arroz sin tocar durante 2 minutos — esto lo hará crujiente. Revuelve, deshace cualquier grumo nuevo y deja reposar otros 2 minutos.
Paso 5
Añade la parte verde de la cebolleta y retira del fuego inmediatamente. Vuelca el contenido del bol en la sartén. Mezcla todo bien.
Servir: Sirve en cuencos y rocía con un poco de salsa picante (chile). ¡Buen provecho!